- ¡Llévatela! – Un grito a
lo lejos haciéndome retroceder un paso chocando con el cuerpo de Noah - ¡Sácala
de aquí, rápido! – La voz de Martín enfurecida resonó desde algún lugar de la
casa, pero ¿Dónde?
Escuche con
facilidad forcejeos e indescriptible gruñidos, y con el ruido de algo metálico
estrellándose contra quien sabe que Noah me tomo entre brazos dejándome
fácilmente detrás de él encorvándose un poco mirando con cautela hacia su
izquierda.
- ¡Dylan, no! – La voz
exasperada de Cristopher me causo un pequeño escalofrió dejándome retroceder un
nuevo paso, no fue tan buena idea venir después de todo…
Y con otro golpe a lo lejos y otro grito de Cris, retrocedí otro paso rápidamente soltando un grito al dejar de ver a
Noah a mi frente, mire a un lado y lo vi tendido sobre el suelo y antes de que
yo pudiese exclamar algo, mis pies dejaron de tocar el suelo cuando algo
bastante duro empezó a ejercer presión sobre mi estómago.
Sus manos eran
más frías que de costumbre, su contextura había cambiado un poco, se sentía más
fornido y sin ninguna duda era más fuerte por la forma un tanto dolorosa en la
que me aferraba a él. Me vi a mi misma por las escaleras empezando a ver a Cris
y a Martin entrar por la sala, pero cuando ellos se giraron nosotros ya
habíamos entrado a algún cuarto
-
¿Qué sucede? – Pregunte cuando me dejo en el
suelo mientras el rebuscaba algo en su cama sacando las sabanas y almohadas
tirándolas en el piso
-
¡Abre! – Grito Noah y escuche un golpe contra la
puerta - ¡Abre! – Grito otra vez desde afuera.
Mire a mis
espaldas y luego volví a mirar a Dylan que ahora pasaba sus manos sobre el
armario
-
¿Por qué no les abrimos? – Susurre tomando mis
manos dando un paso hacia él, parándome en seco cuando me dirigió una mirada
severa volviéndose a acercar rápidamente – Puedo caminar – Refute cuando volvió
a levantarme - ¿Dylan? –Dejé mis manos a su costado mientras el caminaba -
¿Dylan? – Pregunte otra vez en busca de respuesta notando como él se acercaba
lentamente a la ventana - ¿Qué vas a hacer? – Mi corazón empezó a palpitar
rápidamente en busca de alguna respuesta
-
¡Jessica! – Volvieron a gritar desde afuera dando
otro golpe logrando que mis nervios se disiparan
-
¡Dylan! – Me removí cuando él se agacho notablemente
pasando bajo la ventada dejando sus pies sobre esta – No, no, no – Suplique y
una oleada de aire frio me recorrió - ¡Dylan, no! – Se balanceo dejándome
completamente en el aire guindando de su hombro - ¡Dylan! – Un grito se me
escapo y el finalmente se lanzo
Mis ojos se
aguaron rápidamente y sentí mis piernas aflojarse, cayendo desde lo alto en un
golpe sordo. El viento ahora golpeaba contra mi espalda mientras que mi cuerpo
que en algún momento se había colocado rígido se tranquilizaba dejándome llevar
por el rubio.
Respire un
tanto agitada llegándome un olor a tierra húmeda, intente mirar a los lados
pero lo único que llegaba a ver era borrones que pasaban rápidamente, y cuando
escuche hojas secas fue cuando entendí que estaba divagando por el bosque.
-
¿Podrías parar? – Pregunte sosteniéndome de su
cuello pero el tan solo me sostuvo más fuerte sin decir algo
Inhale
profundamente cerrando mis ojos al escuchar el débil correr del agua, exhale y
el bajo la velocidad poco a poco, hasta el punto de que su trote se convirtió
en una simple caminata dejándome ver sin dificultad el paisaje.
-
¿Qué hacemos aquí? – Pregunte sin dejar de mirar
el lago que se asomaba a la distancia
-
¿Tienes miedo? – Susurro ignorando mi pregunta, y
fue cuando mi sien se arrugo separándome de su pecho para mirarlo a los ojos,
pero cuando busque su iris azul me encontré con unos ojos rojos, y aunque
denotaban temor de algo seguía siendo algo intimidante, y en ese punto entendí
su pregunta y su miedo
Negué sin
poder evitar mirarlo de una forma extraña, él hizo una mueca intentando darme
una sonrisa, apretándome entre sus brazos para luego dejarme finalmente en el
suelo
-
No han dejado de brillar – Me aleje unos pasos
sin dejar de mirarlo algo confundida mientras el rebuscaba algo en su bolsillo
trasero – Desde el día en que… me convertí, no han dejado de brillar – Alzó su
mano dejándome ver dos piedras cristalinas que relucían en un tono tornasol
bajo la luz, alce la mano dándome una sintiendo un pequeño cosquilleo cuando la
toque
-
¿Son…? –
-
Las piedras que nos dio mama cuando la vimos, sí
–Asentí
Era la primera
vez que brillaban de esta forma, ¿Pero
porque? Rodee la pequeña piedra entre mis dedos sintiéndome un tanto
hipnotizada por el brillo empezando a sentir como empezaban a calentarse,
extrañándome aún más. Me miro unos segundos, unos segundos que sentí eternos
sin saber que decir o hacer empezándome a sentir intimidada por sus ojos.
Suspiro y sin
decir nada se sentó, doblando sus rodillas dejando su quijada sobre ella sin
apartar su mirada seria sobre el pasto, moví mis hombros de arriba abajo
intentando que la presión repentina que sentía sobre ellos desaparecieran, pero
al no obtener resultados me permití sentarme a su lado dejando las dos pequeñas
piedras que no paraban de brillas al frente de nosotros
-
¿Cómo te sientes? – Pregunte tomando su misma
postura
-
Diferente. Creen que voy a lastimarte – Le mire
atenta esperando que continuara – Tengo sed de sangre Jess – El bello de mí
nuca se erizo y mis ojos se abrieron como platos ante su confesión – Pero puedo
resistirme bien, sé que puedo – No apartaba su mirada del vacío y algo dentro
de mí se escudriño, está sufriendo
consigo mismo – Tengo tiempo sin ver a Emma – Sonreí débilmente
tranquilizándome un poco – Es extraño… - Hace una mueca y me mira por unos
segundos - …Pero siento como si, no lo sé, tal vez son cosas mías… pero siento
que cada cosa en mí se intensifica ¿Sabes? – Frunzo el ceño intentando seguir
lo que decía – La extraño. Y siento que la quiero, mucho – Sonreí más abierta y
enseguida en mi mente se vino Noah
Escucho
pisadas, muchas pisadas rápidas cerca de nosotros y Dylan hace una mala cara
gruñendo mirando a otro lado del césped. Martin, Cris y Noah apareciendo por mi
izquierda mirándonos atentos y cautelosos, torcí mi boca mirando a Dylan quien
se mostraba duro sin inmutarse.
-
No te muevas Jess – Mustió Martin acercándose a
paso lento
-
No es un monstruo – Digo inmediatamente indignada
fulminándolo con la mirada
Me levanto
rápido sin decir más sacudiendo con una mano, tiendo mi mano al aire y Dylan me
mira extrañado con sus facciones duras, pero luego de unos segundos toma mi
mano haciendo que los demás se detuvieran en secos encorvándose notablemente, esa desconfianza es la que lo lastima, reprocho
mentalmente dejando que él se situara a mi lado
[***]
Acomodo mi cabello en la coleta bajando por las
escaleras luego de mantener una seria conversación con Cris sobre mi seguridad.
Saltó el
último escalón y entro directamente a la sala notando como Martin y Noah se
callaban abruptamente, ambos mirándome fijamente. Retrocedí un paso
sosteniéndome del marco mirándolos con cierta sospecha.
-
¡Adiós Dylan! – Dije alegre inclinándome mirándolo
desde el fondo de la sala ignorando al par
[***]
-
¿Segura que quieres hacer esto? – Susurra
estacionando el auto frente al café, lo miro y luego miro al ventanal grande de
la tienda asintiendo
-
Fuiste tú quien insistía en llamarlo – Le miro
algo molesta removiéndome en el asiento sintiendo un vacío en el estomago
-
Estas nerviosa Jess – Ríe secamente y yo abro la
puerta del carro no sin antes haber acomodado el abrigo y la chaqueta sobre mí
Salí
rápidamente sin decir nada sintiendo de inmediato el aire excesivamente frio
chocar contra mi cara, hago una mueca y el vacío en mi incrementa. Camino
rápidamente rodeando el carro, me paro y
con los nudillos toco rápidamente el lado de su ventana sintiendo su mirada
extrañada.
-
¿Qué suce…? – Y cuando intentó formular una
pregunta con la ventanilla finalmente abajo, me agache un poco tomando su
mejilla cortándolo, mis labios se encontraron con los suyos besándolo de una
forma rápida y corta.
Solté un
suspiro cerrando los ojos fuertemente sintiéndome de alguna forma más segura
con esto, me separe de él dando una vuelta rápida evitando su mirada aun así
sintiendo sus ojos clavados en mi espalda.
Entro al café
respirando y sintiendo una suave ola de calor dentro gracias a la calefacción,
haciéndome sentir un poco más cómoda estando aquí. Inhalo fuertemente mirando a mí alrededor con
la esperanza de ver su rostro, y un deje de decepción se arrincona en mi pecho
cuando la idea de que me dejara esperando cruza por mi mente.
La campanilla
de la puerta suena a mis espaldas obligándome a dar unos cuantos pasos dejando
espacio a la pareja que entraba por la puerta. Exhalo y doy unos cuantos pasos
más estirando mi cuello, y ahí finalmente lo veo, con su cabeza gacha rodeando
con sus manos una gran taza blanca con humo saliendo de ella.
Contengo un
poco de aire entre mis pulmones, viéndolo allí de una forma pacífica, y sin
saber porque me vuelvo a sentir insegura respecto a esto, respecto a él.
Frunzo el ceño
negando con la cabeza. Tengo que hacerlo.
Me digo y doy pasos firmes pero lentos hasta su mesa, y sin siquiera
levantar su vista o yo decir algo me siento posando mis manos en la mesa, pero
el aún sigue con la cabeza gacha.
-
¿No vas a decir nada? – Pregunto luego de que una
camarera hubiera tomado mi orden
El levanta su
cabeza poco a poco notando como sus manos se tensionaban contra su taza de café
-
Sabía que el hechizo no te daría – Mis ojos se
abren un poco recostando mi espalda contra la silla, ¿Uh?
Un tanto aburrido, si si, pero regrese y aun es Sábado!
Estoy escribiendo el próximo, que espero sea un tanto mejor
Y justo ahora, estoy intentando ponerme al día con tooooodas!
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