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sábado, 11 de mayo de 2013

Cap. 86. Inicio de la platica [1/2]


-       ¡Llévatela! – Un grito a lo lejos haciéndome retroceder un paso chocando con el cuerpo de Noah - ¡Sácala de aquí, rápido! – La voz de Martín enfurecida resonó desde algún lugar de la casa, pero ¿Dónde?
Escuche con facilidad forcejeos e indescriptible gruñidos, y con el ruido de algo metálico estrellándose contra quien sabe que Noah me tomo entre brazos dejándome fácilmente detrás de él encorvándose un poco mirando con cautela hacia su izquierda.
-       ¡Dylan, no! – La voz exasperada de Cristopher me causo un pequeño escalofrió dejándome retroceder un nuevo paso, no fue tan buena idea venir después de todo…
Y con otro golpe a lo lejos y otro grito de Cris, retrocedí otro paso rápidamente soltando un grito al dejar de ver a Noah a mi frente, mire a un lado y lo vi tendido sobre el suelo y antes de que yo pudiese exclamar algo, mis pies dejaron de tocar el suelo cuando algo bastante duro empezó a ejercer presión sobre mi estómago.
Sus manos eran más frías que de costumbre, su contextura había cambiado un poco, se sentía más fornido y sin ninguna duda era más fuerte por la forma un tanto dolorosa en la que me aferraba a él. Me vi a mi misma por las escaleras empezando a ver a Cris y a Martin entrar por la sala, pero cuando ellos se giraron nosotros ya habíamos entrado a algún cuarto
-          ¿Qué sucede? – Pregunte cuando me dejo en el suelo mientras el rebuscaba algo en su cama sacando las sabanas y almohadas tirándolas en el piso
-          ¡Abre! – Grito Noah y escuche un golpe contra la puerta - ¡Abre! – Grito otra vez desde afuera.
Mire a mis espaldas y luego volví a mirar a Dylan que ahora pasaba sus manos sobre el armario
-          ¿Por qué no les abrimos? – Susurre tomando mis manos dando un paso hacia él, parándome en seco cuando me dirigió una mirada severa volviéndose a acercar rápidamente – Puedo caminar – Refute cuando volvió a levantarme - ¿Dylan? –Dejé mis manos a su costado mientras el caminaba - ¿Dylan? – Pregunte otra vez en busca de respuesta notando como él se acercaba lentamente a la ventana - ¿Qué vas a hacer? – Mi corazón empezó a palpitar rápidamente en busca de alguna respuesta
-          ¡Jessica! – Volvieron a gritar desde afuera dando otro golpe logrando que mis nervios se disiparan
-          ¡Dylan! – Me removí cuando él se agacho notablemente pasando bajo la ventada dejando sus pies sobre esta – No, no, no – Suplique y una oleada de aire frio me recorrió - ¡Dylan, no! – Se balanceo dejándome completamente en el aire guindando de su hombro - ¡Dylan! – Un grito se me escapo y el finalmente se lanzo
Mis ojos se aguaron rápidamente y sentí mis piernas aflojarse, cayendo desde lo alto en un golpe sordo. El viento ahora golpeaba contra mi espalda mientras que mi cuerpo que en algún momento se había colocado rígido se tranquilizaba dejándome llevar por el rubio.
Respire un tanto agitada llegándome un olor a tierra húmeda, intente mirar a los lados pero lo único que llegaba a ver era borrones que pasaban rápidamente, y cuando escuche hojas secas fue cuando entendí que estaba divagando por el bosque.
-          ¿Podrías parar? – Pregunte sosteniéndome de su cuello pero el tan solo me sostuvo más fuerte sin decir algo
Inhale profundamente cerrando mis ojos al escuchar el débil correr del agua, exhale y el bajo la velocidad poco a poco, hasta el punto de que su trote se convirtió en una simple caminata dejándome ver sin dificultad el paisaje.
-          ¿Qué hacemos aquí? – Pregunte sin dejar de mirar el lago que se asomaba a la distancia
-          ¿Tienes miedo? – Susurro ignorando mi pregunta, y fue cuando mi sien se arrugo separándome de su pecho para mirarlo a los ojos, pero cuando busque su iris azul me encontré con unos ojos rojos, y aunque denotaban temor de algo seguía siendo algo intimidante, y en ese punto entendí su pregunta y su miedo
Negué sin poder evitar mirarlo de una forma extraña, él hizo una mueca intentando darme una sonrisa, apretándome entre sus brazos para luego dejarme finalmente en el suelo
-          No han dejado de brillar – Me aleje unos pasos sin dejar de mirarlo algo confundida mientras el rebuscaba algo en su bolsillo trasero – Desde el día en que… me convertí, no han dejado de brillar – Alzó su mano dejándome ver dos piedras cristalinas que relucían en un tono tornasol bajo la luz, alce la mano dándome una sintiendo un pequeño cosquilleo cuando la toque
-          ¿Son…? –
-          Las piedras que nos dio mama cuando la vimos, sí –Asentí
Era la primera vez que brillaban de esta forma, ¿Pero porque? Rodee la pequeña piedra entre mis dedos sintiéndome un tanto hipnotizada por el brillo empezando a sentir como empezaban a calentarse, extrañándome aún más. Me miro unos segundos, unos segundos que sentí eternos sin saber que decir o hacer empezándome a sentir intimidada por sus ojos.
Suspiro y sin decir nada se sentó, doblando sus rodillas dejando su quijada sobre ella sin apartar su mirada seria sobre el pasto, moví mis hombros de arriba abajo intentando que la presión repentina que sentía sobre ellos desaparecieran, pero al no obtener resultados me permití sentarme a su lado dejando las dos pequeñas piedras que no paraban de brillas al frente de nosotros
-          ¿Cómo te sientes? – Pregunte tomando su misma postura
-          Diferente. Creen que voy a lastimarte – Le mire atenta esperando que continuara – Tengo sed de sangre Jess – El bello de mí nuca se erizo y mis ojos se abrieron como platos ante su confesión – Pero puedo resistirme bien, sé que puedo – No apartaba su mirada del vacío y algo dentro de mí se escudriño, está sufriendo consigo mismo – Tengo tiempo sin ver a Emma – Sonreí débilmente tranquilizándome un poco – Es extraño… - Hace una mueca y me mira por unos segundos - …Pero siento como si, no lo sé, tal vez son cosas mías… pero siento que cada cosa en mí se intensifica ¿Sabes? – Frunzo el ceño intentando seguir lo que decía – La extraño. Y siento que la quiero, mucho – Sonreí más abierta y enseguida en mi mente se vino Noah
Escucho pisadas, muchas pisadas rápidas cerca de nosotros y Dylan hace una mala cara gruñendo mirando a otro lado del césped. Martin, Cris y Noah apareciendo por mi izquierda mirándonos atentos y cautelosos, torcí mi boca mirando a Dylan quien se mostraba duro sin inmutarse.
-          No te muevas Jess – Mustió Martin acercándose a paso lento
-          No es un monstruo – Digo inmediatamente indignada fulminándolo con la mirada
Me levanto rápido sin decir más sacudiendo con una mano, tiendo mi mano al aire y Dylan me mira extrañado con sus facciones duras, pero luego de unos segundos toma mi mano haciendo que los demás se detuvieran en secos encorvándose notablemente, esa desconfianza es la que lo lastima, reprocho mentalmente dejando que él se situara a mi lado
[***]
Acomodo mi cabello en la coleta bajando por las escaleras luego de mantener una seria conversación con Cris sobre mi seguridad.
Saltó el último escalón y entro directamente a la sala notando como Martin y Noah se callaban abruptamente, ambos mirándome fijamente. Retrocedí un paso sosteniéndome del marco mirándolos con cierta sospecha.
-          ¡Adiós Dylan! – Dije alegre inclinándome mirándolo desde el fondo de la sala ignorando al par
[***]
-          ¿Segura que quieres hacer esto? – Susurra estacionando el auto frente al café, lo miro y luego miro al ventanal grande de la tienda asintiendo
-          Fuiste tú quien insistía en llamarlo – Le miro algo molesta removiéndome en el asiento sintiendo un vacío en el estomago 
-          Estas nerviosa Jess – Ríe secamente y yo abro la puerta del carro no sin antes haber acomodado el abrigo y la chaqueta sobre mí
Salí rápidamente sin decir nada sintiendo de inmediato el aire excesivamente frio chocar contra mi cara, hago una mueca y el vacío en mi incrementa. Camino rápidamente  rodeando el carro, me paro y con los nudillos toco rápidamente el lado de su ventana sintiendo su mirada extrañada.
-          ¿Qué suce…? – Y cuando intentó formular una pregunta con la ventanilla finalmente abajo, me agache un poco tomando su mejilla cortándolo, mis labios se encontraron con los suyos besándolo de una forma rápida y corta.
Solté un suspiro cerrando los ojos fuertemente sintiéndome de alguna forma más segura con esto, me separe de él dando una vuelta rápida evitando su mirada aun así sintiendo sus ojos clavados en mi espalda.
Entro al café respirando y sintiendo una suave ola de calor dentro gracias a la calefacción, haciéndome sentir un poco más cómoda estando aquí.  Inhalo fuertemente mirando a mí alrededor con la esperanza de ver su rostro, y un deje de decepción se arrincona en mi pecho cuando la idea de que me dejara esperando cruza por mi mente.
La campanilla de la puerta suena a mis espaldas obligándome a dar unos cuantos pasos dejando espacio a la pareja que entraba por la puerta. Exhalo y doy unos cuantos pasos más estirando mi cuello, y ahí finalmente lo veo, con su cabeza gacha rodeando con sus manos una gran taza blanca con humo saliendo de ella.
Contengo un poco de aire entre mis pulmones, viéndolo allí de una forma pacífica, y sin saber porque me vuelvo a sentir insegura respecto a esto, respecto a él.
Frunzo el ceño negando con la cabeza. Tengo que hacerlo. Me digo y doy pasos firmes pero lentos hasta su mesa, y sin siquiera levantar su vista o yo decir algo me siento posando mis manos en la mesa, pero el aún sigue con la cabeza gacha.
-          ¿No vas a decir nada? – Pregunto luego de que una camarera hubiera tomado mi orden
El levanta su cabeza poco a poco notando como sus manos se tensionaban contra su taza de café
-          Sabía que el hechizo no te daría – Mis ojos se abren un poco recostando mi espalda contra la silla, ¿Uh?
Un tanto aburrido, si si, pero regrese y aun es Sábado! 
Estoy escribiendo el próximo, que espero sea un tanto mejor
Y justo ahora, estoy intentando ponerme al día con tooooodas!

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¿Una descripción de mi persona? Soy una adolescente, esperando por mi príncipe azul, el cual realmente no creo que exista. Con el sueño de ser una gran escritora, de ser reconocida, de ser ALGUIEN. O por lo menos tener una profesión decente. Poder viajar por el mundo, si es posible. Ir a un pais de mochilera. Descubrir el nunca jamas, y quien sabe, tal vez, desear no crecer jamas y no se, supongo que eso es todo sobre mi