Pase por la
puerta y tras pedirle permiso a un hombre regordete que estaba en mitad del
pasillo me senté en una de las últimas filas en los asientos del medio. Noah
paso rápidamente frente a mí y se sentó al lado, viéndose tenso y nervioso
mirando fastidiado a los niños que gritaban a unos puestos delante de nosotros.
-
¿No te incomoda estar rodeado de tanta gente? –
Pregunte intentando sacar tema y el me miro curioso por la pregunta
-
Después de estos años, se ha vuelto un poco fácil
– Susurro y yo asentí mientras nos colocábamos los cinturones esperando por
despegar.
Nos volvimos a
quedar en silencio y ahora fastidiada otra vez por sus no ganas de hablar y por
su nerviosismo me dedique a mirar al frente viendo a las personas entrar y
acomodarse en cada uno de sus asientos. Bien, sabía desde un principio que esto
no iba a ser un viaje de ensueños, pero el estado en el que se encontraba me
hacía sentir incomoda y como una carga para él, haciendo que mi humor empeorara
por cada minuto que el decidía pasar en silencio.
Me acomode en
el asiento mirando a un par de niños ir y venir corriendo tras del otro por el
largo del avión. Eran más o menos las siete de la mañana, y él sueño y las
voces estridentes de los chiquillos no ayudaban con mi temperamento.
-
¿Estas molesta? – Escuche su voz y por el rabillo
del ojo lo pille mirándome.
Hice una mueca
y me acomode una vez más descansando mi mejilla contra el puño y cerrando mis
ojos intente dormir. Pero él, ahora insistente en mi me tomo la mano y me
obligue a abrir los ojos viendo como se la llevaba a los labios y me daba un
dulce beso en el dorso, sonreí a medias y con ese simple gesto supe que se
estaba disculpando por su humor y por el mío. Me removí y el sonrío también pasando
su brazo por mi espalda y descansando su mano en mi cintura dejándome recostar la
cabeza en su hombro.
Cubrí mi boca
con la mano, y escondiendo mi cabeza
entre su brazo y el respaldar de cuero bostece abiertamente para luego sobarme
los ojos y despegarme de él intentando estirarme en el asiento. Me enfurruñe
mirando a los lados viendo como el avión estaba más lleno desde que había
decidido dormir, mire a mi lado y me encontré con una par de ojos marrones
profundos directos contra mi haciendo abrir mis ojos como platos contra su
mirada insistente, parpadee unos segundos aun sorprendida por su mirada, y
cuando ya empezó a fastidiarme decidí por mirar a mi chico quien se mantenía
con sus ojos cerrados y su ceño fruncido recostando su cabeza contra el asiento
y a su lado un hombre de corbata enfrascado en su laptop.
Volví a
bostezar vagamente y tras echarle una última ojeada a Noah me quite el cinturón
y me encamine hacia los baños de enfrente. Me subí el jean y tras lavarme las
manos me acomode la chaqueta de cuero que Noah me había regalado en nuestro
primer mes, abrí la puerta dejando pasar a una mujer dentro del baño.
Saliendo del pasillo y encontrándome nuevamente con todos los pasajeros
encontré sus ojos grises clavados en mí,
sonreí levemente pero su rostro se mantuvo serio mientras yo caminaba hacia él,
sintiendo también esos fastidiosos y persistentes ojos marrones sobre mí.
-
¿Falta mucho para aterrizar? – Pregunte
casualmente sentándome a su lado, el negó – Aun no me has dicho a donde vamos –
Recordé y mientras me colocaba el cinturón noté como el solo se encogía de
hombros sin importancia. Genial, volvimos
con el anciano amargado.
-
Él no deja de mirarte – Escuché su voz pero no me
molesté en contestar hundiéndome otra vez en el asiento.
Estoy segura
de el notó mi humor cuando en un vago movimiento intentó tomar mi mano, pero yo
nuevamente molesta lo esquive y me cruce de brazos mirando por un lado hacia el
pasillo ignorándolo completamente. Mire a mi lado y volví a encontrarme con ese
chico ya bastante pesado mirándome otra vez, me guiño y yo hice una mueca con
disgusto desviando la mirada de él. Acosador.
-
En unos momentos… - Se escuchó la voz suave y
tranquilizadora de la azafata desde los altavoces – habremos aterrizado en
Illinois – Informo y por el rabillo vi como Noah se removía nervioso y tenso en
su asiento. ¿Illinois?
[***]
Illinois, me repetí y
distraídamente tome la maleta y Noah alcanzo la suya que se deslizaba por el
mostrador, Illinois, fruncí mi ceño y
empecé a caminar a su lado arrastrando nuestro equipaje a nuestras espaldas.
Mire al suelo y deje que su mano posesiva sobre mi brazo me guiara veloz hacia
el puesto de taxis, y sin mirar a ningún lugar o a alguien en específico me
hizo entrar apresuradamente a un taxi vacío seguida de él.
Illinois. Escuche a Noah
decir una palabra y vi al conductor
asentir mirándonos de reojo por el espejo retrovisor y cuando empezó a conducir
saliendo del aeropuerto fue cuando recosté mi espalda contra el asiento
siguiendo absorta en mis pensamientos. ¿Por
qué me es tan familiar? Y tras darle vueltas y vueltas en la cabeza y no
encontrar nada me empecé a sentirme un tanto inquieta por el nombre del lugar en el que estábamos.
Mire por la
ventana y me encontré con un paisaje de mucho monte y pocos arboles pasando
rápidamente. Junte mis palmas y dedos sobre mis piernas sintiendo como a Noah,
como si fuese posible, colocarse más tenso a medida que el taxista avanzaba.
Joder, y me empecé a
frustrar luego de haber pasado más de una hora en el maldito taxi y que el
nombre del dichoso estado rondara por mi cabeza pero sin saber que conexión
tenía con él.
Bienvenidos a Otterville –
Illinois
Donde lo imposible sucede
donde menos te lo esperas.
Mis ojos se
abrieron como platos al ver por un lado el enorme letrero de fondo verde y
enormes letras blancas. ¡Otterville! Mire a Noah estupefacta y el me miro aun con
su rostro serio, y con un simple gesto me mando a guardar silencio mirando con
recelo al taxista. Diablos, no. Un recuerdo paso por mi mente, Tom y yo de
pequeños con mamá, nuestras primeras vacaciones sin David, un gran festival
exclusivo en Otterville, hombres alzando sus varitas lanzando hechizos al cielo
nocturno, mujeres riendo y haciendo aparecer cosas de la nada y niños
demostrando sus habilidades con la magia.
Abrí la boca y
trate de decir algo pero él me miro serio negando disimuladamente con la
cabeza. Pero aquí estábamos nosotros adentrándonos a un pequeño pueblo fuera de
las excentricidades y fuera del glamur de una ciudad, donde pocas personas
habitaban y el turismo no resaltaba, donde casi la totalidad de sus personas
eran brujos y hechiceros, cerré mi boca y respire hondamente tratando de
tranquilizarme. ¡Noah! ¡Un vampiro en
medio de un pueblo de brujos! ¡No te puedes tranquilizar! Cerré los ojos y
pase mis dedos por mi sien masajeándola. Oh
diablos Noah, tienes mucho por explicarme.
[***]
Mi cuello estaba
tenso a mas no poder y mi mano agarraba con fuerza innecesaria la maleta a
sabiendas de que si no hacia fuerza contra algo le estaría gritando en la cara
al idiota a mi lado.
Un señor, de
mediana edad se reajusto los lentes sobre el puente de su nariz y tras anotar
algo en su cuaderno le entrego una pequeña llave dorada a Noah sonriéndonos
calmadamente. Asentí, agradecida y sin
decir algo empecé a caminar por el pasillo seguida de él buscando nuestra
habitación. No era un hotel de lujo, era
una pequeña pero agradable posada rustica con piso y paredes de madera
decorados con cuadros de paisajes.
Habitación 26, me
detuve frente a nuestra habitación convenientemente alejada de la recepción y
del señor con la encantadora sonrisa que nos dio la llave. Noah se paró al
frente y abrió la puerta, y sin esperar a que dijera algo pase por su lado
entrando a una bastante acogedora salita con pequeños muebles beige y una
mesita en el centro. Cuando el cerro y estuvimos en privacidad tire la maleta a
un lado y me di media vuelta encarándolo respirando exaltada.
-
¿Me vas a…? – Empecé pero el en seguida paso sus
dedos por mi mejilla apretando su pulgar contra mi boca haciéndome guardar
silencio.
Lo mire
furiosa y el saco su celular de su bolsillo trasero, y tras teclear algo
velozmente dejo la pantalla frente a mi rostro, muffliato, me mostro y entrecerré los ojos hacia él. ´´Hazlo´´ Me
ordeno sin soltar ruido alguno.
Di un paso
hacia atrás alejándome de su mano, y sin dejar de mirarlo saque mi varita y
susurrando el hechizo el empezó a respirar más calmadamente.
-
¿Es seguro este lugar? – Pregunte tensa sin sacar
los ojos de él.
-
Es la única posada donde el dueño es humano – Me
miro de reojo y abrió su maleta sacando un sweater gris
-
¿Cómo lo sabes? – Pregunte mirando cómo se lo
colocaba y se alejaba un poco. Se encogió de hombros y me dio la espalda
tomando en sus manos su maleta y la mía - ¿Me vas a explicar que hacemos aquí?
– Susurre intentando sonar tranquila, se volvió a encoger y dejo las maletas al
lado de la cama - ¿Sabes que este lugar es…? –
-
¿De brujos? – Me interrumpió y fruncí la boca sin
dejar de mirarlo – Sí, si lo sé.-
-
Entonces
explícame que hacemos aquí – Mustie pero el solo me ignoro caminando hacia la
puerta por la que acabábamos de entrar
-
No quiero que salgas de la habitación, ¿De
acuerdo? – Abrí los ojos de par en par y vi que agarro con cierta cautela la
manilla
-
¿A dónde vas? – Di unos cuantos pasos acercándome
- ¡Noah! – Grite libremente y el me miro sobre su hombro - ¡Ni se te ocurra
salir por esa puerta! – Amenace con voz temblorosa pero el por alguna razón
negó con la cabeza
-
Quédate aquí. No salgas – Ordenó y cuando intente
decir otra cosa él ya había salido.
Sentí mi rostro
enrojecer y mis manos empezaron a temblar sintiéndome impotente y furiosa por
lo que estaba sucediendo. Oh, no acabas
de hacer eso Gyllenhaal. Trague y me quede mirando muda por unos minutos
por donde él se había ido. Camine hacia atrás y me deje caer en el pequeño sofá
de tela reguardando mi cara entre mis manos. ¿Para qué vine? Me rasque el cuero cabelludo y con las palmas frote
fuertemente mis ojos. Él te quería aquí, me
recordé y volví a mirar por donde él había salido.
Bueno, me
levante y tome con fuerza la varita, no tengo porque quedarme encerrada en la
habitación esperando que vuelva. Espere que pasaran unos minutos más para no
toparme con él, y cuando cerré la puerta saliendo de la habitación volví a
saludar al señor de la recepción saliendo del lugar.
Sonreí y
guardando mis manos en los bolsillos de la chaqueta empecé a caminar con gusto
cruzando las calles. Me detuve frente a una panadería deleitándome con el olor
de pan recién hecho, mordí mi labio y rebusque en mis bolsillos pero no tenía
dinero para comprar algo, tengo hambre, me
queje e hice un puchero viendo a un señor salir con una bolsa de pan, volví a
quejarme y sin más empecé a caminar nuevamente por la acera encontrándome con
más de una panadería haciendo que mi estómago rugiera.
Había muchas
personas caminando de acá para allá, algunas saludando a personas que pasaban
por sus lados y otras pocas mirándome con disimulada curiosidad. Cruce por la
esquina mirando por todos lados teniendo un par de recuerdos de pequeña, me
adentre un poco más por la cuadra y note que por toda la redonda se llenaba con
casas seguidas de otra, y cuando me había dispuesto en regresar por la calle me
pare en seco viendo a Noah a mitad de la cuadra en parado mirando a su frente.
Contuve el
aire y lo vi hacer señas a alguien, pero desde el punto en el que yo estaba no
podía ver a quién. Asintió y dio un paso acercándose a una casa escondida entre
las demás, yo retrocedí y me escondí desde la esquina esperando que no me viera
o escuchara. Miro a su alrededor y cuando miro a mi dirección escondí la cabeza
contra la pared sintiendo el corazón en la boca. ¿Con quién habla?
Respire
profundamente tratando de tranquilizarme, y luego de dos inhaladas más asome un
poco el rostro pero la cuadra estaba desolada. Hice una mueca, disgustada, y
salí por la esquina aun mirando por donde él estaba parado, pero simplemente ya
no estaba ahí. Volví a retroceder un paso aun mirando por todos lados esperando
encontrarlo, y cuando iba a regresar otro paso mi espalda choco fuertemente
contra un cuerpo haciéndome palidecer. Joder.
-
¿Qué haces aquí? – Pregunto contra mi oído y supe
que estaba lo suficientemente molesto como para contestarle de mala gana
Pero antes de
siquiera poder decir algo él me tomo fuerte del brazo haciéndome voltear y
empezar a caminar por el lado contrario por donde él estaba.
[***]
-
¡Te dije que te quedaras aquí! – Grito cuando
estuvimos dentro de la habitación pero yo solo me solté de su agarre
-
No me iba a quedar toda la tarde aquí – Conteste
secamente alejándome.
-
Jessica – Susurro y supe que estaba tratando de
calmarse - ¿Sabes lo peligroso que es el que estés aquí? – Me detuve unos
segundos pensando en lo que había dicho, ¿Peligro,
yo?
-
Te equivocas en eso – Me quite la chaqueta y la
tire sobre la cama – Es peligroso que tú – enfatice la última palabra – estés aquí.
Yo soy solo una bruja más dentro de un pueblo de hechiceros.-
-
¡Por el amor de Dios, Jessica! ¡Estás conmigo, aquí!
– Me voltee y me senté en el orillo de la cama con el rostro serio - ¡Si me
descubren te descubrirán a ti! ¡Una bruja con un maldito vampiro, y tendremos
problemas! –
-
¡No me importa! – Grite y el me miro con odio –
Eres como la oveja entre una estampida de leones – Me miro incrédulo y los dos
notamos la ironía en esa frase, él era el león, pero no me importo - ¡Ni
siquiera quería venir contigo! ¡Ni siquiera entiendo porque estás aquí y no
eres capaz de ser honesto conmigo! – Me levante rápido y sentí mi rostro
calentarse - Vete a lo mierda Gyllenhaal – Mustie y lo mire con desdén – Si no
me quieres decir por qué tenías que venir a este lugar, bien, es tu problema. Pero
no esperes que me quede aquí, encerrada esperando mientras tu estas quien sabe dónde
– Me voltee y sin volver la mirada hacia el me encerré en el baño dándole un
portazo a la puerta.
Un suspiro se
me escapo y me senté sobre la tapa del wáter. Llevaba más de una hora encerrada
en el baño, me había duchado, cambiado y lavado la cara y aún seguía aquí,
estando lejos de él. Torcí mis labios y moví mis pies de un lado al otro y empecé
a arrancar cuadritos de papel ya aburrida de estar aquí. Okey, puede que si
estuviera exagerando un poco pero… ¡No!
No estoy exagerando, ¡Que se joda! Y fruncí mi entrecejo aun molesta.
Dos horas y no
había escuchado un ruido fuera, así que no sabía si Noah había vuelto a salir. Me
removí en el piso ya bastante incomoda, pose mis manos sobre el lavamanos y
haciendo fuerza me levante sobando mi trasero adolorido. Con un deje de cautela
abrí la puerta del baño y me encontré con la habitación bastante oscura y sin
rastro de un alma por allí; salí y pase por la salita, di otros pasos más y me encontré
con sus ojos grises clavados en mí en medio cama, pare en seco y me tense
mirando sus ojos estrechos sobre mí.
Desvié la
mirada y actuando normalmente pero sin dirigirle palabra alguna me acerque a
paso lento a un lado de la cama, él se movió y se quitó de en medio haciéndome
un espacio para que me acostara, pero cuando quite una almohada de la cama y
tome una cobija de al lado el volvió a mirarme furioso.
Sentía su
mirada clavada en mí, pero no me importo y me encamine hacia el mueble frente a
la cama acostándome en él. Oh diablos, me
pase la cobija sobre mis hombros y pegue mi espalda al respaldo del sillón. Estábamos
a millones de kilómetros lejos de mi familia, los dos solos en una posada rural
y acogedora, ¡Pudimos sacarle provecho a esto! Pudo haber sido romántico en
tantos sentidos… pero no, él estaba en la cama durmiendo, y yo acostada en el sofá
dando vueltas durante la noche.
Cerré los ojos
intentando dormir pero una vaga idea me cruzo por la mente y volví a abrirlos
de golpe. Él no se dará cuenta, pensé
mientras me sentaba mirando hacia la cama, está
dormido, me sonreí empezando a sentirme nerviosa mientras me levantaba. Alcance
los tenis y tratando de no hacer ruido me los coloque y tome la chaqueta que
estaba sobre una mesa. Mis manos temblaban ligeramente y sentía el corazón bombear
rápido tomando la varita entre mis manos.
Escuche un
murmuro y me tense inmediatamente quedando estática en el lugar. Espere unos
segundos y al no volver escuchar nada me asome hacia donde el descansaba y solo
lo vi removerse un poco abrazando una almohada con fuerza haciéndome sonreír. Se
removió otra vez y murmuro otra cosa en sueños haciéndome reír.
Me aleje en dos
pasos sin dejar de mirarlo, y tomando una gran bocanada de aire desaparecí de allí.
Bien, según word, este capitulo fue un poco mas largo que los anteriores, !Y es viernes!
We're all here to get lucky .-
¡Eshoo queshoo¡¿Alguien por ahí se estuvo leyendo 92 capítulos de esto? Iris grau ¡Hi five! Es lindo saber que alguien más por ahí del extraño mundo leyó desde el principio, Otra guapa!
Pauli! Holy, shit. Lei tu comentario y te busque en el facebook, pero se me olvido agregarte, ¡Lo estoy haciendo ahora mismo!
Pauli! Holy, shit. Lei tu comentario y te busque en el facebook, pero se me olvido agregarte, ¡Lo estoy haciendo ahora mismo!
Creo que no tengo que decir nada más, creo.
Bye, bye!
1 comentario:
me alegra que escribas y no me llego tu solicitud
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