Di suaves golpes en mi cara terminando de secarla con la toalla naranja
guindada a un lado del baño y me encontré con mi reflejo en el cuadrado espejo
sobre el lavamanos, y con mi cara libre de maquillaje viendo de nuevo el morado
ahora menos intenso en todo el pómulo izquierdo.
Hice una mueca y sin querer darle mucha importancia a aquella mancha
azul-verdosa en mi rostro dejé la toalla donde estaba y salí del baño
encontrándome nuevamente en la habitación de Cristine, y sonreí mirando en cada
rincón.
Las paredes eran de un color rosado pastel, muy bebé para mi gusto, en
el rincón, pegada a la pared, había una gran cama de madera con un bastante
lindo y afelpado cobertor rosa oscuro resaltando en la habitación. En mitad de
ella había una silla como para una niña de quizá seis o siete años, con
pequeñas sillitas a su alrededor, y por supuesto, un juego de tazas de té sobre
ella. En la otra esquina de la amplia
habitación había un armario de madera con repisas bastante grandes y profundas
resguardando tras su puerta de Cristal grandes y pequeños osos de peluches y
algún que otro portarretrato que no me moleste en ver.
Camine y entre paso y paso con ayuda de mis talones me quite los
tennis dejándolos en el suelo, y cuando estuve frente a la cama me quite la chaqueta
dejándola a un lado para tomar la punta del cobertor y arrastrarlo hasta el
inicio del colchón. Bostece y con una rodilla sobre la cama me tire sobre ella,
estirándome y retorciendo mis manos entrelazadas sobre mi cabeza.
Di media vuelta y quede sobre mi pecho soltando otro bostezo al mismo
tiempo que estuchaba el correr de una ventana avisando que alguien la estaba
abriendo. Cruce mis brazos sobre mi quijada y mire justo cuando una pierna
pasaba detrás de la cortina y con una de sus manos apartándola de su camino
metió todo su cuerpo cerrando la ventana con cuidado.
- ¿No era más fácil por la puerta? – Pregunte y por el rabillo del ojo vi una pequeña sonrisa mientras se encaminaba hacia mi sentándose a un lado.
- Pero da un toque interesante y misterioso por la ventana.
- Las puertas son muy corrientes.
- Exacto.
Nos miramos y nos sonreímos mientras él recostaba su espalda en el
colchón dejando sus piernas fuera de la cama de modo que estábamos a la misma
altura. Y luego de eso quedamos en silencio, el mirando al techo con su mirada
extraviada pero con una pequeña y discreta sonrisa abarcándolo.
- ¿Estás bien? – Pregunté cortando sus pensamientos haciendo que su atención volviera a mí.
- ¿Tú, estás bien? – Me devolvió la pregunta y sin entender asentí con la cabeza y el hizo lo mismo – Si, yo también. Bastante bien.
Sin apartar los ojos de él sentí un bienvenido calor inundarme el
pecho al verlo de esa forma feliz y relajada cuando su sonrisa se hizo otro
poco más grande dejando sus brazos bajo su cabeza. Volvimos a quedar en
silencio, pero ahora mirándonos sorprendiéndome cuando el zafó uno de sus
brazos bajo su cabeza y alcanzo mi mejilla herida acariciándola lentamente.
- ¿Tienes preguntas? – Susurro
¿Tenía preguntas? No,
realmente no las tenía, pero aun así asentí sin
poder quitar los ojos de los suyos teniendo toda mi atención en como sus dedos
se movían delicadamente sobre mi piel.
- Escúpelas, Thompson.
Me apresuro y quito su mano de mí volviéndola a dejar bajo su cabeza
sirviéndole de almohada pero aun así me quede mirándolo tratando de decidirme
por dónde empezar. Suspire y me removí sobre la cama obligándome asentarme de
rodillas sin dejar de mirarle.
- No querías que viniera.
- No, no quería – Dijo realmente serio y eso de algún modo me dolió, bastante.
- ¿Por qué? – Mi tomo fue brusco y el estrecho sus ojos estudiándome.
- Te estoy exponiendo a demasiado peligro, aquí, conmigo – Rodee mis ojos y dando media vuelta volví a tirarme sobre la cama
- No te entiendo – Susurre y unas de sus manos paso por mi cintura halándome a él.
- Pero me alegro de haberte traído – Hice una mueca y mire a sus ojos viendo que me era sincero.
Intente sonreírle pero no pude obligándome a mirar el techo en vez de
a él. Escuche su suspiro, un suspiro frustrado sintiendo como se movía y
acercando su rostro al mío me beso en la mejilla solo logrando que me cruzara
de brazos. Otro beso e hice una mueca. Un beso por mi mandíbula y rodee los
ojos ladeando la cabeza al mismo tiempo. Se movió otro poco y beso la comisura
de mis labios lográndome sacar un atisbo de sonrisa. Un beso a mitad de los
labios y sentí su sonrisa sobre mi haciéndome sonreír también.
- ¿Habías venido antes? – Volví a empezar ignorando sus besos y con un suave codazo el volvió a su lugar sin dejar de sonreír
- Cada seis meses
- ¿Nunca hablabas con nadie?
- No.
- ¿Nunca te descubrieron?
- No.
- ¿Cómo?
- Nunca me quedo en el mismo lugar. – Mire al techo y deje que pasaran unos segundos pensando en eso, en su misterio.
- Nunca hablaste con tus padres en esos momentos – Fue una afirmación en vez de una pregunta, y su silencio me lo confirmo pero por alguna razón su sonrisa se enchancho mirándome encantado - Ayer por la tarde – Dije teniendo en cuenta de que ya eran las muy tardes de la madrugada– Cuando te encontré aquí, estabas hablando con alguien… Era tu hermana, ¿No es así? – Asintió y eso me hizo sonreír más recordando las primeras palabras que me dijo Cristine cuando me vio.
Su mirada fue extraña y su cejo se frunció cuando sin pensarlo dos
veces, me tire sobre el palmeando sus bolsillos delanteros.
- ¿Qué haces? – Preguntó pero no respondí.
Yendo a sus bolsillos traseros metí sin vacilación mi mano cuando
sentí un gran abultamiento por el lado izquierdo, ¿Su cartera? No, no. Saque la mano rápidamente y hurgué en su otro
bolsillo agarrando con mis dedos los que finalmente quería.
- ¡Jessica!
- ¿Uh?
Volví a tirarme sobre la cama dejando mi cabeza sobre su hombro, y
acomodándome a un más deje su teléfono sobre mi pecho, pero antes incluso poder
prenderlo él lo había agarrado haciendo que se deslizara sobre mis dedos.
- ¡Hey! – Me queje e intente tomarlo de vuelta pero él lo alejo ágilmente
- ¿Qué quieres? – Preguntó y fruncí mi ceño mirándolo
- Quiero ver algo.
- Ver, ¿Qué? Exactamente.
- Tus fotos.
- ¿Para qué?
Fruncí aún más el ceño y volví a sentarme en la cama torciendo mi
torso un poco para poder mirarlo fijamente a los ojos.
- Cristine me habló sobre unas fotos mías – Refunfuñe y él al oírme se tensó mirándome sorprendido, pero entonces su sorpresa se transformó en una divertida sonrisa negando con la cabeza y apartando su pelo con la ayuda de una de sus manos – Fotos de las cuales no tengo conocimiento.
Su sonrisa se ensancho pero yo
lo mire seriamente esperando que me diera de vuelta su celular. ¡Quiero ver las fotos! Su mano llego a
mi brazo con el que me apoyaba en la cama, y ascendiendo llego a mi codo
acariciándolo lentamente sin dejar de sonreír.
- No sé de qué fotos me hablas – Y con su otra mano atrapo la mía sin dejar de acariciarme el brazo mientras yo entrecerraba los ojos hacia él
- Noah…
Intenté quejarme pero él me haló de rápidamente haciéndome callar y
que mi cuerpo se arrastrara sobre el suyo, de modo que ahora estaba sobre él
con sus manos cubriendo firmemente mi cintura. Así que aquí estábamos, mirándonos
cara a cara sin decir nada, una de sus manos subió y con cuidado aparto los mechones
de cabello que caían por un lado, dejándolos justo detrás de la oreja.
Inclino su rostro bajando su mirada a mis labios ya entre abiertos
esperando por los suyos; mi respiración se hizo pesada y como
pude me arrastre un poco más sobre su pecho alcanzando sus labios. Una de sus
manos hizo una pequeña presión por lo bajo de mi espalda, y la otra se enterró
contra mi cabello manteniéndome unida a
él dejando que nuestros labios se movieran en una perfecta sincronía.
- Así que… ¿Ya no estás en el modo viejo y gruñón? – Mi voz sonó un poco ronca luego de un par de segundos sin despegarme de él.
- ¿Viejo gruñón? - Su voz sonaba igual.
- Umhmm.
Me agarré de su cuello y mis labios empezaron a ir y venir a lo largo
de su mandíbula dejando que sus manos se metieran bajo mi camisa, pero sin
tocar de más, ellas solo estaban allí haciéndome disfrutar de su frio tacto.
- Solo estaba un poco estresado – Susurro y me hizo sonreír.
- Viejo y gruñón – Repetí y di un beso bajando por su cuello escuchándolo reír vagamente - Ya es un poco tarde, ¿No?
Un último beso en su cuello y rodee sobre él cayendo por la cama,
ahora justo por el lado en donde se encontraban las almohadas. Él suspiro y volteando
su rostro para darme un casto beso en los labios se levantó de la cama y lo seguí
con la mirada extrañada.
- ¿Qué haces? – Volví a sentarme inclinando un poco mi espalda apoyándome con las manos contra el colchón
- Dejarte dormir – Sonrío y me guiño un ojo dirigiéndose a la ventana
- ¡No! – Grite y se detuvo girándose hacia mí mirándome fulminante, bien, bien no debo gritar – Quédate aquí – Susurre y me estire sin levantarme tomando su mano, tiré pero él no se movió, tiré otra vez pero solo logre a obtener los mismos resultados.
- No quiero molestar a Mamá – Se explicó pero no me importo.
- Duerme aquí – Volví a tirar y finalmente dio un paso acercándose
- Jessica…
- También quieres quedarte. Quédate entonces.
- Solo hasta que amanezca, ¿Si?
- Falta como dos horas para que amanezca. Duerme aquí.
Se acercó más y recogí mis pies del suelo, y de rodillas empecé andar
hacia atrás sobre la cama dejando que él también se montara.
- Hasta que te duermas – Y enfatizo él ‘’Te‘’ Volví a negar y cuando finalmente vi que se sacó sus zapatos me acosté dejando caer la cabeza sobre la almohada sin apartar la mirada de él.
- Hasta que tú te duermas. Aquí. Conmigo - Me miro de reojo agarrando el cobertor con su una mano, y acostándose a mi lado extiendo el cobertor solamente sobre mí. Le fruncí el ceño y agarrando la punta hice que también se extendiera sobre su cuerpo – Aquí – Repetí haciéndole un puchero.
[***]
- Así – Le sostuve el colador frente a su rostro y ella rápidamente lo tomo sonriéndole a la tasa
- ¿Ahora? – Preguntó sin apartar la mirada de los ingredientes frente a ella.
- Yo echaré la harina, y tu harás que caiga ¿Si? – Asintió y yo también le sonreí tomando la bolsa y vaciándola poco a poco sobre el colador que ella sostenía - Con suaves golpes. Así. Exacto – Volteo su rostro y me miro sonriente dándole pequeños golpes al colador que sostenía con su mano.
- ¿Ahora? – Volvió a preguntar y le entregué el pequeño y metálico batidor a mano. Esta vez no me miro, y sin necesidad de explicarle ella sola empezó a batir consistentemente la masa haciéndola homogénea.
Hace… quizá una hora o dos estábamos Cristine y yo solas en la cocina,
ella hablaba sin parar sobre Noah, sobre su mamá y de lo mucho que aprendía en
la escuela especial para ella mientras yo solo me dedicaba a asentir y
escucharla atentamente dejándola hablar. Y quizá hace solo media hora habíamos decidido
por hacer un pastel de chocolate para así matar el tiempo y que Noah
reapareciera de donde sea que estuviera.
- ¿Ahora? – Pregunto, otra vez.
- Yo llevare esto al horno
- ¿Y yo?
- Tú puedes llevar las cosas al lava platos, ¿Te parece bien? – Y como si su sonrisa estuviera pintada en su rostro de una forma permanente me asintió encantada de la vida tomando en sus manos algunas tazas de vidrio.
Bien, ahora solo faltan cuarenta y cinco minutos, pensé inmediatamente
mirando al reloj y justo cuando estaba cerrando la puerta del horno escuche un
pequeño estallido a mis espaldas, algo rompiéndose.
- ¡Cristine! – Susurre rápidamente dándome la vuelta
Ella volteo, su sonrisa había desaparecido y en vez de ella estaba su expresión
de sumo horror mirándome y luego a una pequeña taza de vidrio rota a sus pies.
- ¿Estás bien? – Me acerque rápidamente y me coloque a su altura pero ella negó y cerro sus ojos pegando sus brazos a su cuerpo - ¿Te cortaste? – Me alarme pero ella volvió a negar convirtiendo sus manos en fuertes puños
- L-lo siento – Su voz fue quebrada y estallo en un llanto silencioso apretando fuertemente sus ojos
La mire sorprendida, mire al suelo hacia todos aquellos pedazos de
vidrios regados sobre el suelo y nuevamente a la niña sin saber qué hacer, oh mierda.
- Cristine…- Susurre e intente tomar su hombro pero ella rápidamente se aparto olvidándose del silencio y llorando fuertemente – Cristine…
- ¡Lo siento! – Gritó fuertemente y volví a acercarme ahora obligándola a entrar en mis brazos.
- Está bien – Mis manos llegaron a su cabeza, acunándola y dejándola llorar – Esta bien – Repetí y baje mi mano acariciando su suave cabello logrando que su lloriqueo se relajara un poco – Lo podemos arreglar – Le consolé y volví a bajar la mano por su cabello – No te preocupes por eso.
Espere a que pasaran unos segundos y cuando ella finalmente dejo de
llorar se alejó bastante calmada de mí mirándome con sus ojos bastante
abiertos, rojos y llorosos.
- ¿Co-cómo?
Su pequeña mano aun en un puño llego hasta su rostro y con cuidado se limpió
las mejillas borrando un poco el rastro de las lágrimas. Una idea rápida paso
por mi pensé y le sonreí dulcemente y bajando mis manos hasta sus muñeca me
agache en el suelo obligándola a que ella también bajara mirándome desconcertada
- Estira tus manos – Sin dejar de mirarme lo hizo y tomándolas las lleve hasta un poco más arriba por donde la taza estaba – Di reparo – La solté y asentí con la cabeza incitándola a que lo hiciera
- Reparo – Dijo rápidamente y sin apartar sus ojos de mí, nada paso, fruncí el ceño extrañada y mire a Cristine insistentemente
- Mira los vidrios – Le pedí y sin decirlo dos veces ella lo hizo – Concéntrate – Frunció su ceño asintiendo y noté como sus brazos se endurecían – Imagina como el tazón estaba antes de romperse – Volvió a asentir – Dilo.
- Reparo – Mustio y su cara fue un completo poema.
Sus ojos empezaron a abrirse, abrase de verdad de en par en par, su
boca formo una O lentamente y sus mejillas empezaron a sonrojarse atrayendo sus
brazos rápidamente a su cuerpo, los pedazos de vidrio regados por el suelo
empezaron a arrastrarse por el suelo y con una delicada lentitud se unieron uno
a uno formando a la taza, y las infinitas grietas que lo enmarcaban desaparecieron
en un simple cerrar y abrir de ojos.
- ¿Fui yo? – Su voz fui casi un susurro haciéndome sonreír
- Si, fuiste tú – Me levante y conmigo lleve la taza reparada dejándola sobre la mesa sin apartar la mirada de Cristine quien lentamente se levantó de nuevo con su sonrisa de oreja a oreja
- ¡Fui yo! – Reí y asentí escuchando un carraspeo a nuestras espaldas haciéndonos voltear a ambas - ¿Viste eso? ¡¿Lo viste?! – Grito y salió disparada llegando y abrazando a Noah por la cintura - ¡Lo hice! ¡Lo hice! – Le sonrío de vuelta y asintió acariciando su cabeza -¡Le voy a decir a mamá! – Y tan rápido como lo abrazo lo soltó corriendo detrás de él dejándonos solos a ambos.
Miro a sus espaldas y luego, cruzo sus brazos sobre el pecho y se inclinó
recostando su hombro contra la pared sin apartar sus ojos de mí.
- ¿Dónde estabas? – Se encogió de hombros y negó restándole importancia a eso
- Hablando con mis padres – Y de igual forma respondió
- ¿Vienes o voy?
- Ven.
Y fui, hasta él pasando mis brazos por su cuerpo y mi quijada sobre su
pecho para poder mirarlo, sus manos llegaron a mi cuello y me alejo un poco y así
pudo mirarme a los ojos mejor.
- Tu hermana puede hacer magia – Susurre y su sonrisa se deslizo a un lado besando la punta de mi nariz - ¿Tu puedes? – Me beso el puente y luego me obligó a cerrar los ojos cuando sus labios se posaron sobre uno de ellos
- No.
- ¿Nunca lo intentaste?
- Muchas veces – Sus manos bajaron por mi cintura y rodeándome fuertemente volvió a pegarme a su cuerpo – Pero nunca tuve los genes. Fue solo Cristine.
- ¿Ella tiene varita?
- Por supuesto que no – Hubo un silencio y enterré mi nariz en su cuello oliéndolo y relajándome – Por su enfermedad… por su condición no era conveniente que tuviera una, se podía hacer daño o hacérnoslos a nosotros… - Otro silencio y llevo sus manos a las puntas de mis caderas volviéndome a alejar - ¿Cómo pudo hacer eso? ¿Volver el tazón como estaba sin una varita? – Le sonreí y esta vez fui yo quien se encogió de hombros
- Eso fue algo simple, no necesitas una varita o tanto poder para ese hechizo – Volví a encogerme y al ver su rostro serio me acerque robándole un pequeño beso y si… allí estaba su sonrisa otra vez.
So, let me see what is this shit.
¿Así que anónimo, eh?
Si, soy venezolana, si, Maduro [El presidente] dijo la multiplicación de los penes en cadena nacional y si, eso se convirtió en un vídeo demasiado viral.
Me siento orgullosa del país en donde vivo, no de la persona quien lo gobierna, punto.
Y no, no voy a entrar en política porque creo que aquí puede haber mas de una leyente venezolana.
Pero, en serio ¿Me llamas estúpida cuando tu no diferencias botar de votar?
¡COME ON! ¿Seriously?
Whatever.
¡Lamento la demora! ¡En serio la lamento!
Pero estaba leyendo un par de libros y Wo-ho las semanas pasadas se me pasaron en eso. Y hasta no terminarlos no pude empezar a escribir
Y por algún motivo la ''g'' no me sirve y tengo que golpearla bastante duro.
Por favor teclado, no te dañes, solo de por favor :c
¿Alguien a leído Hush, Hush? ¿Alguien mas quiere a Patch en su vida? ¿No? Yo, si. Y aun me falta un libro por comer ;3
This is amazing.
Así que... Ahora... ¿Alguien a leído Cazadores de sombras?
Aun no se si decidirme por esa saga o por Beautiful Disaster.
A la final sé que leeré ambas.
HAS.
So, again, Whatever
Disculpen la demora,
Besos
MarieC.
3 comentarios:
PRIMERA EN COMENTAR!! Hace ya bastante que no era la primera... YO SOY ESA LECTORA VENEZOLANA *-* Y estoy de acuerdo contigo al 100%.... yendo a lo otro, yo me quiero leer Hush Hush, que tal es? ya me lei los 4 de cazadores de sombras Y TE ASEGURO QUE TE ENCANTARA! estoy segura, es como un narnia con un crepusculo y jaksajksjaksjaksjaksjaksjaksjka me encanta! DEBES LEERTELO!
El cap... oh el cap que fue tan akjskajskajskaska no tengo palabras Cristine y Jess, Jess y Noah, Noah siendo tan H-E-R-M-O-S-O<3
Y tranquila, yo tambien ando leyendo y no he escrito mucho.
Si supieras que tengo otra computadora porque a mi diminuta laptop se le dañaron las teclas :c
Bueno eso es todo... BESOS!
lee cazadores de sombras definitivamente no te arrepentiras! lo prometo
tu novea es genial!sigela:)
yo tmbn amo a patch y claro qe qiero uno asi en mi vida♥.♥
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